NI CIES, NI EXTRADICIÓN, NI PERSONAS EN PRISIÓN
Sobre los terrenos que hace años soportaban los muros de la Cárcel de
Carabanchel hoy se levanta el CIE de Aluche, una nueva cárcel, pero con
otro nombre y otro aspecto. El Centro de Internamiento para Extranjeros
de Aluche, situado en la Avenida de los Poblados y con una fachada
llena de colores vivos y alegres es, por dentro, una prisión llena de
barrotes , torturas y muerte para las personas que se encuentran
dentro.
En el CIE de Aluche se encierran a las personas migrantes que la Policía
detiene por no tener permiso de residencia o por no tenerlo
actualizado. Estas detenciones se realizan por parte de los órganos
policiales de forma aleatoria e indiscriminada, asediando a las
personas que, sólo por su color de piel, pueden ser sospechosas de “no
tener los papeles en regla”. Con esta justificación, y a pesar de no
haber cometido ningún delito, estas personas son detenidas de inmediato y
privadas de su libertad.
Desde 1985, año en el que se aprobó la Ley de Extranjería que posibilitó
la detención y privación de libertad de las personas que no tuvieran
los papeles en regla, una falta administrativa, como es la de no tener
actualizado el permiso de residencia (cuya culpa en muchas ocasiones es
de las propias instituciones y de la burocracia pertinente) se convierte
en motivo para acabar entre rejas. La legislación justifica la
“restricción de la libertad de movimiento” como medida cautelar y no
como sanción, pues ésta sería la expulsión del país. Sin embargo, hasta
que las personas internas son expulsadas o puestas en libertad y, sin
haber sido previamente juzgadas, su libertad les es arrebatada
injustamente.
Durante el pasado año, un total de 3.060 personas fueron internadas en
el CIE de los cuales, un 20% llevaban sólo un mes en España. Más del 90%
de la población interna procedían de países pertenecientes a América
Latina, a África Subsahariana o al Magreb y la media de días que cada
uno/a de ellos permaneció preso/a fue de 60 días.
Las detenciones de estas personas se realizan a diario sin atender a las
circunstancias particulares de cada caso, lo que provoca verdaderos
dramas humanos y familiares. Una vez dentro del CIE, se les priva
también de cualquier tipo de información sobre su detención y sobre el
tiempo que permanecerán detenidos/as. Además, los presos y presas
tienen estrictamente pautado dónde estar en cada momento, ya que la
policía los gestiona como si fuesen un rebaño, siguiendo unos horarios y
lugares de estancia preestablecidos. La Policía, además de requisar los
móviles cuando detiene, restringe severamente las posibilidades de
comunicación de los/as internos/as con el exterior y, desde fuera, es
imposible comunicarse con los/as presos/as ya que tampoco poseen acceso a
internet ni a otras formas de comunicación. También son frecuentes las
humillaciones, los abusos y las torturas durante el internamiento. Son
muchos los colectivos y organizaciones que han denunciado estos abusos
policiales, sin embargo, permanecen impunes. Todo ello genera mucho
sufrimiento a las personas internadas, puesto que a la privación de
libertad externa se suma la privación de libertad interna con las
fuertes medidas de control y seguridad y los abusos a los que se les
somete.
A todo esto se suma la violación sistemática del derecho de los/as
internos/as al acceso a la sanidad, pues el servicio médico es prestado
por una empresa que tiene contratado sus servicios con el Ministerio del
Interior. Esto supone que la atención médica a las personas internas
sea deficiente, causando el empeoramiento de sus condiciones de salud y
provocando incluso la muerte, como en el caso de SambaM., ciudadana
congoleña, que falleció tras 40 días de internamiento en el CIE por la
falta de asistencia sanitaria.
Estos arrestos son reflejo de la falta de justicia que impera en nuestra
sociedad porque las personas internas en los CIE son, en su mayoría,
las más vulnerables y las que menos recursos económicos poseen. Fomentan
las desigualdades sociales y perpetúan el hipócrita orden establecido.
Nosotros no pedimos la mejora de las condiciones de las personas
internas, si no que exigimos su inmediata puesta en libertad y la
desaparición de todos los CIEs. No concebimos un mundo en el que los
Estados justifiquen la persecución y el aislamiento de personas sólo
por haber nacido fuera de nuestras fronteras. La violencia racista que
los Gobiernos ejercen mediante el secuestro, la privación de libertad y
las torturas, propias de las políticas nazis y totalitarias, han de ser
denunciadas y combatidas por todos los medios.
Queremos una sociedadmultiracial, igualitaria, justa y libre, en la que
nadie tenga miedo de acabar encarcelado cuando camina por la calle y
sin barrotes que excluyan a migrantes, rebeldes o pobres. Ni las
cárceles ni los CIEs son respuesta a los errores estructurales de este
sistema capitalista que segrega y condena a las personas desde que nacen
sólo por su condición económica o por su color de piel. Luchamos y
lucharemos por una sociedad sin rejas.
Por ello, os convocamos a todos y a todas
a que participéis en la manifestación del día 7 de diciembre contra el
CIE de Aluche y a que asistáis a las Jornadas contra los CIEs que se
celebrarán en Carabanchel y Aluche durante noviembre y diciembre. Porque
somos muchas las personas que defendemos la libertad y porque juntas
tenemos que luchar por conseguirla.
MARCHA CONTRA EL CIE:
Sábado 7 de diciembre a las 18:00 desde la Plaza de Julián Marías hasta el CIE de Aluche